La parábola de la flecha

Buda decía…

Si una persona cuando recibe una flecha, comienza a quejarse, se inquieta, se aflige, se golpea el pecho y llora por alguna situación dolorosa, entonces está añadiéndose así mismo una segunda flecha. No le basta con el primer dardo ya que se está clavando otro segundo dardo.

En cambio, si ésa persona recibe la flecha y siente el dolor del impacto, pero no añade la sensación mental de odio, rabia, desagrado, quejas, lamentos…entonces de forma inteligente no se añade el segundo dardo.

Reflexión:

Si fuéramos capaces de mantener una actitud de mayor equilibrio, de mayor armonía y ecuanimidad, cuando surgieran las contrariedades, las adversidades, las dificultades y  las sensaciones dolorosas, no añadiríamos dolor al dolor y viviríamos el sufrimiento de forma consciente. Ya que cuando somos conscientes de él, no nos roba energía, nos enseña y se transforma en nuestro mentor para despertar energías dormidas. Todo depende de nuestra actitud!

“Libera toda ésa clase de sufrimiento innecesario “

Beatriz Muñoz
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Beatriz Muñoz

Psicóloga por vocación, apasionada de mi profesión y exploradora del ser humano. Descubriendo cada día algo por lo que motivar a las personas para que saquen todo su potencial. Experta en Inteligencia Emocional, Coach y Formadora.
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