Entrena tu cerebro emocional para acercarte a aquello que quieres

Hoy después de un tiempo sin publicar, quiero dedicar éste artículo a todas ésas personas que hacen posible mi trabajo, ellos hacen que cada día me levante con una ilusión: la de iluminarlos, para que se acerquen y sean todo aquello que deseen en sus vidas.

Hay situaciones que se nos presentan en la vida que nos sacan fuera de nuestra zona de confort. De repente nuestra vida da un vuelco y hace que todo cambie. Hay personas que no saben cómo afrontar y manejar ésas situaciones que ocurren tan de forma inesperada. Se sienten desesperanzadas, abatidas, desvalidas, etc. En lugar de percibir ésas circunstancias como un reto, un desafío, una oportunidad, se lanzan al vacío de la desolación. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué hay personas que ven sus circunstancias de forma más negativa?

 

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Nuestro cerebro emocional llamado “sistema límbico” es el que tiene una gran importancia porque repercute en nuestro mundo emocional. En concreto, la amígdala que es una estructura par, que se sitúa en la parte más anterior del lóbulo temporal del cerebro y se halla más a nivel profundo. Se encarga de recibir gran cantidad de información de los cinco sentidos y la evalúa para saber si es beneficioso o perjudicial.

La amígdala es necesaria y se encuentre activa ante peligros físicos reales, es una región muy primitiva de hace miles de años. Así, ante la amenaza o peligro de un león, por ejemplo, seremos capaces de activarnos para correr y que no nos devore, el problema viene cuando no hay peligro físico real y nosotros lo interpretamos como una amenaza, por ejemplo, cuando tengo que exponerme para dar una conferencia, en las relaciones sociales para conocer gente nueva, comentarle algo a mi jefe, etc. Esas situaciones que yo interpreto como peligrosas, se darán porque tendría una amígdala muy activa, con una tendencia a buscar peligros donde no los hay.

Los estudios en neurociencia afectiva exponen que personas optimistas, se recuperan más rápidamente de las pérdidas, se atreven más y tienen un mayor control de su amígdala, por parte de la región prefrontal izquierda. Esto hace que perciban los problemas como retos o desafíos, que sean más alegres, que les guste explorar, que sean más emprendedores, etc.
En cambio, las personas que tienden a ver el lado más negativo, que sienten ansiedad ante los problemas, que se sienten inseguros y con tendencia a la preocupación ante pequeños fallos…tienen más activa el área prefrontal derecha y verán casi todo como un peligro.

¿Qué podemos hacer? Lo bueno es que se puede entrenar a nuestro cerebro!!

 

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Cultiva la atención para buscar el lado positivo de las cosas, utiliza bien tus palabras, no seas tan crítico ni contigo mismo ni con los demás, haz ejercicio físico a menudo, hay muchas hormonas que se activan para darte la confianza y seguridad que necesitas en momentos difíciles. Practica la meditación, usa la imaginación para visualizarte frente a los desafíos en los que te veas confiado, sereno y capaz. Aprende a descansar, el cuerpo necesita recuperarse. No dejes de sonreír y aprende a reírte de ti mismo. Ten un propósito por el que vivir, una ilusión, cuida tu alimentación, habla más para comunicarte mejor, entendiendo el mundo del otro, quítale hierro a las cosas, nada tiene tanta importancia como crees. Ayuda a otras personas, sal de tu mundo, se compasivo, te darás cuenta que no sólo fomentarás vidas más plenas, sino que la tuya sin duda lo será.

“Existe una fuerza en el Universo que, si se lo permitiéramos, fluiría a través de nosotros produciendo resultados milagrosos”

                                                                   Mahatma Gandhi.

 

Beatriz Muñoz
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Beatriz Muñoz

Psicóloga por vocación, apasionada de mi profesión y exploradora del ser humano. Descubriendo cada día algo por lo que motivar a las personas para que saquen todo su potencial. Experta en Inteligencia Emocional, Coach y Formadora.
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