Expresa tu opinión y pon en práctica la Asertividad con la Técnica del Disco Rayado

Cuando pensamos, sentimos y expresamos lo que queremos decir con naturalidad, siendo coherentes y sin miedo a que nos juzguen, esto nos hace actuar seguros de nosotros mismos, confiados y tranquilos de aquello que para nosotros es importante.  Sin embargo, hay veces en la que se ponen en marcha una serie de mecanismos de defensa en nosotros que nos lleva a reaccionar de forma poco beneficiosa para nosotros: atacamos, huimos o nos bloqueamos. Ante éstas reacciones no podemos pensar con claridad, ver las situaciones con perspectiva y poner una solución de forma adecuada ante una dificultad que nos surja. Nos sentimos amenazados y vemos las situaciones como peligrosas. Todo esto nos lleva a un estado de ansiedad del que a veces es difícil salir.

Afortunadamente hay otro mecanismo que tenemos el mecanismo de adaptación, éste nos va a servir para hacer frente ante ésas situaciones porque las percibiremos como retos, desafíos y nos pondrán en marcha para solucionarlas de la mejor manera posible. Desde pequeños, nos enseñan que tenemos que aceptar el conflicto de forma pasiva, tenemos que callarnos y aceptar lo que nos impongan tanto maestros, padres, etc. Si se enseña desde niños a poder expresar la opinión o forma de ser sin sentirse culpable, a dejar que los niños se equivoquen y tener sus propias consecuencias, a ser independientes de los demás, a que puedan cambiar de parecer, a no tener por qué justificar su comportamiento de forma continua, etc. Todo esto haría que viviéramos mucho más relajados, con menos ansiedad, nos entenderíamos mejor y ganaríamos en calidad de vida. Son derechos asertivos que todos tenemos y que hay que respetar para que llevemos a buen puerto las relaciones tanto personales como profesionales.

Key with the heart as a symbol of love and dry roses

Os propongo la “Técnica de Disco Rayado” que podéis practicar para empezar y que consiste en ser persistente y en repetir una y otra vez lo que queremos, sin enfadarnos, mostrarnos irritables, ni elevar el tono de voz. Seremos firmes en nuestra decisión y no cederemos ante las peticiones que nos impongan. Por ejemplo, el adolescente que quiere volver más tarde de la hora, el comercial que quiere vendernos algo, las personas que interrumpen y te dicen aquello de: “sólo un minuto”, las preguntas indiscretas…

Las situaciones son muchas pero las respuestas son muy claras y concretas. Al adolescente: “Comprendo que quieras llegar más tarde pero tu hora de llegada son las once de la noche.” Al comercial: “Comprendo lo que me dice, pero no me interesa”. Al compañero que quiere interrumpir el trabajo que tenemos: “Ahora no puedo”. A la persona que nos pregunta algo que no nos apetece contestar: “Comprendo su interés” y reforzamos con una sonrisa sin darle una explicación. De todo lo anterior, quizás lo que más nos cuesta es no responder cuando nos preguntan algo, ya que ha habido un aprendizaje condicionado, que parece obligarnos a contestar a lo que nos preguntan. Se perseverante porque aunque al principio te cueste, a la larga notarás resultados muy beneficiosos para ti, experimenta y practica tienes toda la vida ;).

“En la vida te tratan tal y como tú enseñas a la gente a tratarte”
                                                   W.Dyer

 

Beatriz Muñoz
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Beatriz Muñoz

Psicóloga por vocación, apasionada de mi profesión y exploradora del ser humano. Descubriendo cada día algo por lo que motivar a las personas para que saquen todo su potencial. Experta en Inteligencia Emocional, Coach y Formadora.
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