¿Somos realmente tan importantes? Acepta lo absurdo

Muchos de los problemas desaparecerían si no nos diéramos tanta importancia a nosotros mismos. La dificultad surge cuando nos sentimos demasiado importantes, algo que sucede en muchas ocasiones, siendo incluso a veces una característica personal, y cualquier ataque real o imaginario nos hace que saltemos y reaccionemos, lo cual produce un sentimiento de ofensa, que pasa por hacer que nos sintamos mal, dolidos y ofendidos. Nos han faltado el respeto!

Tenemos un aprecio muy elevado de nuestra propia imagen y cuidamos mucho del aspecto que de ella perciben los demás. Es agradable para nosotros que los demás nos den su aprobación por lo que hacemos, y cuando ocurre esto nos sentimos importantes. Pero si los demás no nos juzgan como esperamos nos sentimos heridos y decepcionados. Al final esto lleva a que queremos tener razón y que los demás opinen bien de nosotros. El precio que hay que pagar por ello es que cuando los demás no nos acepten o estén de acuerdo lo interpretaremos como una ofensa y nos enfadamos con el mundo…

 

absurdo

 

Hay que romper esa ilusión y ver que cualquier persona es importante por el hecho de ser persona, porque nosotros decimos que lo somos y no porque otras personas lo digan. No malgastemos nuestra energía en demostrar lo muy importantes que somos, proyectando una determinada y específica imagen hacia los demás para que nos aprueben, intentando ser los mejores en todo lo que hacemos, que se perciba que somos inteligentes, fuertes, sensibles, etc.

Dediquemos mejor a construir valores que sean importantes y saquen lo mejor de nosotros mismos. Actuemos tal cual somos, con humildad, sin cohibirnos olvidando la imagen que proyectamos, ya que siempre habrá alguien a quien no le gustemos, no podemos pretender caerle bien a todo el mundo. Así seremos auténticos y genuinos, nos aceptaremos como somos en realidad, sin intentar creernos muy importantes o especiales para no alcanzar un listón al que nunca llegaremos.

Hemos de prestar atención para que cuando surja ése sentimiento de importancia lo eliminemos, saber que no somos más ni menos importantes que nadie y ser conscientes de ello. Para comenzar podrías realizar actividades que no conduzcan a nada. Por lo general, todo lo que hacemos se dirige a un fin, pues no hagas nada para obtener algo. Simplemente déjate ser, podrías observar lo que tienes a tu alrededor, descansar, relajarte, etc.

 

chica

 
Dedica actividades absurdas o ridículas para disminuir el grado de importancia, podrías por ejemplo, hablar con las plantas, hacer bobadas ante los demás, dejarte mensajes en el móvil o cualquier cosa que no busque nada en sí misma y haga que pierda importancia por absurda que parezca.

Se trata de parar por un momento y dedicarte a ser… ¿A qué esperas?

“Solo el que ensaya lo absurdo es capaz de conquistar lo imposible”

Miguel de Unamuno

 

Beatriz Muñoz
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Beatriz Muñoz

Psicóloga por vocación, apasionada de mi profesión y exploradora del ser humano. Descubriendo cada día algo por lo que motivar a las personas para que saquen todo su potencial. Experta en Inteligencia Emocional, Coach y Formadora.
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