¿Por qué el temor a fracasar?

Entre las ideas o pensamientos erróneos que nos pueden invadir está el miedo a fracasar. Al imaginarnos realizar un esfuerzo y no poder lograr un buen resultado, nuestra mente comienza a emitir una serie de pensamientos o imágenes alejadas de la realidad, lo percibimos como una derrota personal abrumadora y nos negamos a volver a intentarlo tajantemente.

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Deja de lado tus “no puedo”

Cuando quieras hacer algo que para ti te resulte complicado, puedes poner en marcha ése sistema de defensa que tienes y decirte “no puedo”. En ése momento es cuando has de adoptar una actitud científica con respecto a tu predicción y poner a prueba tu pensamiento para descubrir la verdad.

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Mi colaboración en la Asociación Marafiki

El sábado impartí el Taller de Inteligencia Emocional en la Asociación Marafiki la cual ofrece un servicio de calidad a personas con discapacidad intelectual y a sus familiares, que de forma conjunta realizan un excelente trabajo.

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¿Qué podemos hacer con la preocupación y la culpa?

Nos pasamos la vida preocupados y con sentimientos de culpa por hacer o no hacer las cosas como deberíamos, nos invaden ésas emociones casi a diario en nuestras vidas. A veces, ocurre que cuando hay que tomar decisiones sentimos ésas emociones, nos asaltan las dudas y la preocupación se dispara porque nos lleva a anticiparnos al futuro, si haremos bien lo planeado e imaginamos cosas negativas que casi nunca llegarán a ocurrir.

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¡Incomodidades NO Por Favor!

Vivimos la vida pensando en el confort y deseamos una estabilidad que no llega nunca…”cuando tenga más dinero me comparé tal cosa, cuando mis hijos sean más mayores haremos ése viaje, cuando apruebe las oposiciones tendré más tiempo para dedicarme a lo que más me gusta”.

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¡Haz que las cosas sucedan! ¡Se Proactivo!

Os desafío a que en treinta días os centréis en plantearos pequeños compromisos y los cumpláis, que seáis aire fresco, luz, modelos, no jueces o críticos, que seáis parte de la solución y no parte del problema en cualquier dificultad a la que os tengáis que enfrentar.
No miréis a los demás ni a vosotros mismos con voz crítica, en el trabajo, con la familia, en la pareja…cuando cometáis errores asumidlos, corregidlos y aprended de él, no os quedéis con la culpa o acuséis a los demás. Hay que trabajar y hacer esfuerzos sobre lo que depende de uno y sobre las cosas que no dependen desenfocarse.

Si ejercitas tu libertad desde que naces día a día, la irás ampliando y si no lo haces poco a poco la perderás hasta que dejes de vivir y seas “vivido”. Actuaras según el guion escrito que te dieron de niño tus padres, tus compañeros, la sociedad…

Si ves que tus problemas u obstáculos son consecuencia de causas externas a ti ¿tendrás oportunidad de cambio? Hay que aprender a revisar los juicios de valor, el proceso de razonamiento que te das y proporcionar explicaciones generativas, es decir, de responder a una situación sabiendo que está en tu mano la solución para obtener el resultado esperado.
Dice el Saber Popular:

“Atienda sus pensamientos, porque se tornan palabras.
Escoja sus palabras, porque se tornan acciones.
Entienda sus acciones, porque se tornan hábitos.
Estudie sus hábitos, porque se tornan en carácter.
Desarrolle su carácter, porque el mismo se torna en destino.”

– Somos responsables de nuestra capacidad, de nuestra felicidad y en definitiva de la mayor parte de las circunstancias –

 

¿Vas a dejar tu felicidad en manos de los demás?

Hay personas que piensan que para sentirse bien y ser felices necesitan del amor de ésa persona, del cariño y su aprobación. Esto está muy extendido aunque sea erróneo y lleve a un sufrimiento innecesario. Mucho de ello tiene su origen en los primeros años de vida, la experiencia temprana que hace ser muy dependientes de los demás, así cuando se es niño necesitamos del afecto de nuestros padres principalmente para poder vivir.

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¡Septiembre está aquí! Cómo afrontar la vuelta al trabajo

El estado de malestar general que se produce como consecuencia de la vuelta al trabajo después del periodo de vacaciones, hace que tengamos un menor rendimiento laboral. Ése estado es el Síndrome Postvacacional, es decir, que hay una serie de síntomas que se producen tanto a nivel físico como psicológico, entre ellos: cansancio, apatía, nerviosismo, tristeza, falta de sueño, fatiga, falta de concentración, etc.

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¿Por qué no me escuchas? ¡Nunca me escuchas!

La escucha empática es un concepto que supone comprender a la otra persona a un nivel distinto de cómo normalmente solemos hacer. Ver las cosas a través del marco de referencia de cómo la otra persona las ve, comprender lo que siente y su esquema de pensamiento. Es algo que no es fácil aunque muchas personas crean poseer ésta competencia de la Inteligencia Emocional.

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